En una rehabilitación de fachada en la calle Real de La Coruña, el cliente necesitaba localizar una arqueta de hormigón enterrada a 1,5 m de profundidad. Sin planos fiables, el georradar GPR fue la única opción viable. Barrimos la zona en una mañana y la señal de la antena de 400 MHz mostró la anomalía con precisión centimétrica. Así evitamos romper el pavimento histórico del casco antiguo. El georradar GPR (Ground Penetrating Radar) emite pulsos electromagnéticos que rebotan al cambiar de material. Es ideal para localizar servicios enterrados, oquedades o cambios litológicos sin perforar. En La Coruña lo aplicamos tanto en obra nueva como en intervenciones sobre edificios existentes.
El georradar GPR detecta conducciones y cavidades sin perforar, reduciendo riesgos de rotura y costes de reposición en obra urbana.
Metodología y alcance
La diferencia entre el ensayo en la zona de Eirís y el barrio de Monte Alto es notable. En Eirís, con sustrato granítico sano, la penetración del georradar GPR alcanza hasta 5 m con antena de 200 MHz. En Monte Alto, donde hay rellenos antrópicos y arcillas marinas, la señal se atenúa a los 2 m. Por eso ajustamos la frecuencia de la antena según el terreno: 400 MHz para detección de conducciones en los primeros 2 m, y 200 MHz para cavidades más profundas. Complementamos la campaña con calicatas exploratorias para verificar los puntos críticos que el radar señala. La experiencia local nos permite interpretar las señales con fiabilidad.
Imagen técnica de referencia — La Coruna
Consideraciones locales
La humedad constante del clima atlántico en La Coruña afecta directamente la señal del georradar GPR. Los suelos con alto contenido de agua salobre, como los rellenos portuarios de la dársena, atenúan las ondas electromagnéticas y reducen la profundidad útil. En esos casos combinamos el radar con técnicas complementarias como el estudio de mecánica de suelos para validar las anomalías. No detectar un cable de media tensión o una galería de saneamiento puede paralizar la obra y generar sobrecostes. Por eso planificamos cada campaña con el historial de servicios conocido.
Detección de conducciones, cavidades, arquetas, restos arqueológicos
Servicios técnicos asociados
01
Detección de conducciones enterradas
Localizamos tuberías de agua, gas, electricidad y telecomunicaciones antes de excavar en zonas urbanas como la avenida de Alfonso Molina.
02
Búsqueda de cavidades y arquetas
Identificamos oquedades naturales o antiguas fosas sépticas en solares del Ensanche coruñés sin necesidad de calicatas previas.
03
Evaluación de firmes y losas
Medimos espesores de pavimento en aparcamientos y viales del puerto exterior mediante radargramas de alta resolución.
04
Prospección arqueológica no destructiva
Cartografiamos restos históricos bajo el casco antiguo de La Coruña sin alterar el sustrato, apoyando proyectos de rehabilitación.
Normativa aplicable
Eurocódigo 7 (EN 1997-1:2004) – Prospección geotécnica, UNE-EN ISO 22475-1 – Guía estándar para uso de georradar, UNE 103-200 (adaptación local para ensayos de campo)
Preguntas frecuentes
¿Qué profundidad alcanza el georradar GPR en los suelos de La Coruña?
En terrenos graníticos secos de la zona de Eirís puede alcanzar hasta 6 m con antena de 200 MHz. En rellenos arcillosos con humedad salobre del centro urbano la penetración se reduce a 1,5–2 m.
¿Cuánto cuesta un estudio de georradar GPR en La Coruña?
El coste referencial para una campaña estándar en un solar de 500 m² oscila entre 580 € y 4.210 €, según la densidad de puntos y la frecuencia de antena requerida.
¿Qué normativa aplica al georradar GPR en España?
Se rige por la guía UNE-EN ISO 22475-1 para uso de radar de penetración terrestre y el Eurocódigo 7 (EN 1997-1:2004) para prospección geotécnica. No existe norma UNE específica, pero seguimos la UNE 103-200 como referencia local.
¿Puede el georradar GPR detectar tuberías de plástico o fibrocemento?
Sí, siempre que exista un contraste de permitividad dieléctrica entre la tubería y el terreno circundante. Las conducciones de PVC o fibrocemento se detectan bien en suelos húmedos, aunque la señal es más débil que en metálicas.