Un edificio de seis plantas en la calle Real de La Coruña debía apoyarse sobre un relleno antrópico de más de cuatro metros de espesor. El estudio de mecánica de suelos reveló que el estrato superficial no alcanzaba la resistencia necesaria para una cimentación superficial. Hubo que profundizar con pilotes hasta el sustrato rocoso de esquistos y pizarras del Ordovícico. En La Coruña, la geología es compleja: alternan depósitos de playa, limos orgánicos del relleno de la ría y roca meteorizada. Por eso cada proyecto exige un análisis de laboratorio completo, desde granulometría hasta ensayos triaxiales. Con los datos obtenidos se define la tensión admisible y se evitan sorpresas durante la excavación.

En La Coruña, la alternancia de rellenos antrópicos y roca meteorizada exige un estudio de mecánica de suelos por cada parcela edificable.