Trabajamos con una grúa de orugas y una maza de 20 toneladas que se deja caer desde alturas entre 10 y 25 metros. El impacto genera ondas de compresión que densifican el terreno hasta profundidades de 6 a 10 metros, según la energía aplicada. En La Coruña, esta técnica resulta especialmente útil en rellenos portuarios y zonas ganadas al mar donde la fracción granular predomina. Antes de definir la malla de impactos y el número de pases, realizamos una campaña geotécnica que incluye estudio de mecánica de suelos para clasificar el material y verificar que no existan capas cohesivas que atenúen la energía. La humedad natural del terreno también condiciona el rendimiento; cuando está muy seca, conviene humectar superficialmente para mejorar la transmisión de la onda.
La maza de 20 t cayendo desde 20 m genera una energía por impacto de 400 t·m, suficiente para densificar suelos granulares hasta 8 m de profundidad.
Metodología y alcance
Lo que más vemos en esta zona es que los rellenos ganados al mar contienen bolsadas de limos y restos orgánicos que, si no se detectan a tiempo, generan asientos diferenciales después de la compactación. Por eso, antes de aplicar la maza, hacemos una prospección sistemática con calicatas exploratorias para mapear heterogeneidades. El diseño de compactación dinámica en La Coruña exige controlar tres variables: energía por punto (E = m·g·h·n), separación entre impactos (malla de 4 a 6 m) y número de pases. En suelos granulares típicos del litoral coruñés, logramos aumentar la densidad relativa del 50% al 80% en dos pases, con una tercera pasada de remate para homogeneizar la superficie. El control se hace mediante ensayos de penetración dinámica y placas de carga antes y después del tratamiento.
Imagen técnica de referencia — La Coruna
Consideraciones locales
Entre el barrio de Monte Alto y la zona portuaria de La Coruña hay diferencias notables en la respuesta del terreno. Mientras que en Monte Alto el basamento granítico aparece somero y apenas requiere mejora, en los rellenos del puerto la compactación dinámica se vuelve indispensable para evitar asientos de hasta 30 cm bajo cargas de almacenamiento. Si el relleno contiene demasiados finos plásticos (>15% pasa tamiz #200), la energía de compactación se disipa sin densificar; en esos casos combinamos la técnica con precargas o drenes verticales. No tratar estos suelos conlleva riesgo de colapso diferencial en estructuras portuarias y viales.
A partir de los datos geotécnicos de campo, definimos la separación entre impactos, altura de caída y número de pases. Incluye modelización numérica con software de propagación de ondas para predecir el incremento de densidad en profundidad.
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Control de calidad post-compactación
Realizamos ensayos de placa de carga (carga estática y cíclica), penetración dinámica tipo DPSH y calicatas de verificación para confirmar que se alcanzaron los parámetros de proyecto. Emitimos informe con certificación de densidades y módulos de deformación.
Normativa aplicable
UNE 103-500:1994 (Compactación dinámica – método de ensayo), Eurocódigo 7 (EN 1997-1:2004) – Apartado de mejora del terreno, UNE 103 (Medición de densidad in situ mediante placa de carga)
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta un diseño de compactación dinámica en La Coruña?
El rango referencial para un diseño completo con informe y control de calidad en La Coruña está entre 660 y 2.100 euros, dependiendo del área a tratar, la profundidad requerida y el número de puntos de control. El presupuesto se ajusta tras la visita técnica y la revisión de los datos geotécnicos previos.
¿En qué tipo de suelos funciona mejor la compactación dinámica?
Funciona óptimamente en suelos granulares (arenas, gravas, rellenos de cantera) con menos de 15% de finos plásticos. En La Coruña, los rellenos portuarios y las zonas de relleno antrópico sobre la ría son los candidatos ideales. En suelos cohesivos o con niveles freáticos altos, la eficiencia cae y se requieren técnicas complementarias como precarga o drenaje.
¿Qué profundidad máxima se puede alcanzar con compactación dinámica?
Con mazas de 20 t y alturas de caída de 20 m, la influencia efectiva llega a 8-10 m en suelos granulares. Para mayor profundidad se necesitan mazas de 30 t o más, o bien combinar la técnica con vibrocompactación. La profundidad real depende de la energía aplicada y la granulometría del terreno.